

Jutbas

LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
Siervos de Allah, bendigamos a Allah,
exaltémoslo. Testimonio que no hay divino excepto Allah y que Muhammad es su
siervo y Mensajero, con el sea la Bendición y la Paz y con su Descendencia
Purificada.
Luego, continuando con la lectura del texto de Al Gazali sobre la educación
de los hijos.
Que no se lo reprenda mucho y en cada ocasión porque se la hará fácil
escuchar la censura y cometer maldades, y perdería poder el efecto de las
palabras en su corazón. Por el contrario, el padre debe preservar la forma de
hablar con él (o la importancia de la palabra) y no debe recriminarlo sino en
determinadas ocasiones.
La madre debe hacerlo temer con el padre y le debe prohibir cometer
maldades.
Se le debe negar dormir durante el día, porque esto produce la pereza, pero
nunca se le debe privar dormir de noche, aunque se le privar del lecho blando
hasta que sus huesos se solidifiquen, y para que su cuerpo no engorde.
No se lo privará de los goces sino que sólo se lo acostumbrará a la
austeridad en cuanto al lecho, la vestimenta y la comida.
Es necesario también que se le prohíba del todo hacer algo ocultamente,
porque no lo ocultará sino creyendo que es malo, y si se lo niega se
acostumbrará a abandonar la mala acción. Se lo acostumbrará en algunos momentos
del día a caminar, a estar activo y al ejercicio físico, para que no predomine
en él la pereza.
Se lo acostumbrará a no desnudarse (ante la gente).
Se le prohibirá engreírse ante sus compañeros por algo de lo que come o de
lo que viste, sino que por el contrario debe acostumbrarse a la humildad y a
honrar a todos aquellos con los que conviva, y a ser cuidadoso al hablar con
ellos.
Se le prohibirá tomar de los niños algo que él desee, por el contrario, se
le enseñar que la dignidad está en dar, no en recibir.
En resumen, a los niños se les hará detestable exagerar en querer el oro y
la plata y ambicionarlos, porque el vicio de empecinarse por querer el oro y la
plata es peor aún que el daño del veneno, para los niños y aún también para los
mayores.
Se lo debe acostumbrar a no escupir ni sonarse cuando está reunido, ni aún a
bostezar en la presencia de otro, ni a dar la espalda a otros, ni a cruzarse de
piernas, ni a poner su mano debajo de su mentón ni a sostener su cabeza con sus
brazos, porque ello es signo de pereza.
Se le debe enseñar cómo se debe sentar.
Se le prohibir hablar mucho, mostrándole que ello es índice de desvergüenza
y que es propio de los hijos de malvados.
Se le prohibirá jurar en seguida (es decir el juramento fácil), sea que
fuera veraz o falso, para que ello no lo tome por costumbre desde chico.
Se le enseñará a escuchar con atención a los mayores, toda vez que estos
hablen. Que les haga lugar (para que se sienten cuando vienen) y que él se
siente ante ellos.
Se le vedará hablar futilidades, obscenidades, maldecir e insultar y
juntarse con los que en su lengua tengan algo de ello, porque esto se le
contagiará inevitablemente a través de los malos compañeros. El principio básico
de la educación de los niños, es protegerlo de los malos compañeros.
Es necesario cuando sale de la escuela permitirle jugar algún juego bueno
que le haga descansar del esfuerzo de la escuela, porque vedar a los niños el
juego y obligarlos exclusivamente a estudiar de continuo, mata su corazón, anula
su entendimiento y amarga su existencia, hasta que solo quiera tener una
coartada para liberarse prontamente de ello.
Es necesario enseñarle a obedecer a sus padres, su maestro, su educador y a
todo el que fuera mayor a él, sea pariente o extraño. Que los considere con
respeto y que abandone el juego ante ellos.
Cuando alcance la edad del discernimiento, es necesario que no se le permita
omitir la purificación (para rezar) ni la oración, y se le debe ordenar ayunar
algunos días de Ramadán .Que se le enseñe todo lo que necesita saber de los
mandatos de la Ley islámica.
Que se le haga atemorizar el robo, comer lo prohibido, traicionar (o ser
desleal), engañar, mentir y hacer obscenidades. Si el crecimiento del niño se
produjese de este modo, cuanto más grande sea es posible que conozca los
secretos de todas estas cosas.
PRIMER DU'A
Ual Hamdu lillahi Rabbil Alamin ua bihi nasta'in. Siervos de Allah, rueguen a
Allah. Allah escucha el ruego de sus siervos en este día cuando sale de un
corazón sincero. Rueguen por los pecados, por las maldades, rueguen por la
purificación, rueguen por el bien, rueguen por una buena muerte, por una tumba
amplia y luminosa. Rueguen por la comunidad del Profeta (BPDyC), donde se
encuentre, por los que por ella luchan, por los que se enfrentan con sus
enemigos, por los que son agredidos, por los que están en la necesidad extrema,
por los que tienen hambre, frío, o enfermedades; Rueguen invocando al Profeta
(BPDyC) por todos aquéllos que necesitan más luz de Allah, para que les provea
suficientemente del cielo y de la tierra. Siervos de Allah bendigamos al Profeta
(BPDyC) y roguemos para todos aquellos que estén en la debilidad, perseguidos,
o en problemas
Siervos de Allah, bendigamos al Profeta (BPDyC) y roguemos por la pronta
llegada de Saiidina Al-Mahdí y que Allah nos proteja contra la tentación del
falso mesías, el anticristo. Siervos de Allah yo ruego por el perdón de mis
pecados y los vuestros.
SEGUNDA JUTBA
Como dice uno de los pasajes de
esta obra de Al-Gazali, los niños son un depósito sagrado en nuestras manos, por
lo cual debemos cuidar principalmente su educación. Los niños serán así como los
eduquemos, y una de los principales fundamentos de la educación de los niños es
el buen ejemplo. Lo que vean hacer a los padres, lo van a hacer los hijos.
Recordemos de estas enseñanzas para la educación del niño, que lo principal
que se tiene en cuenta es la educación del corazón del niño. El Islam no
solamente vino para los mayores, sino, y sobre todo a partir del momento en que
adquieren discernimiento, para la educación de los niños, es decir aquéllos que
cuando mayores tendrán a su cargo todo lo que hace a la sociedad de los hombres.
Si se deciden por el bien van a mantenerse en la felicidad tanto ellos como
quienes los rodean.
Dice Al-Gazali, repitiendo algunas enseñanzas sabias de los hadices, que no
se debe reprender al chico en toda ocasión, porque en tal caso se acostumbrará a
la censura y se le hará fácil realizar maldades, que serán entonces para él
como una rutina. Buscar resarcirse así de la reprimenda frecuente realizando
justamente lo que produce la reprimenda para dar a entender que a él no le
importa. Solamente en ciertas ocasiones se debe reprender, recriminar, o
inclusive excepcionalmente castigar a los niños.
Otra de las cosas que contribuye a su corrección es hablar con ellos: los
chicos entienden más de lo que los grandes les atribuyen entender. Es necesario
hablar con ellos dándoles importancia, y no que se evidencie en nosotros que lo
que estamos diciendo es exclusivamente para niños, sin que a nosotros nos
importe. Que sea algo que nosotros adecuamos a su entendimiento o necesidades,
enseñándoles que eso que les estamos diciendo tiene suma importancia para
nosotros mismos, que nosotros actuamos en base a esas enseñanzas y que las
aplicamos en nuestra conducta.
Una de las cosas más notables que se ven en la actualidad es que los padres
quisieran que los hijos tengan una conducta mejor a la que ellos tienen o
tuvieron o tendrán, y pretenden que los hijos no se droguen cuando ellos se
están drogando todos los días con alcohol, por ejemplo.
Otra de las cosas notables en nuestra época es que los padres acusan a sus
propios padres, (es decir a los abuelos de sus hijos) de haber sido severos con
ellos, cuando sabemos que no fueron en absoluto severos, y la evidencia es que
ellos son un muy mal "producto". Si hubiesen sido severos de verdad en lo que
debe ser el padre severo con su hijo, si los hubiesen imbuido de principios
éticos espirituales y les hubiesen enseñado un modo de vida ordenado y
coherente, de ningún modo esos padres se quejarían hoy de lo que les produce
el bien. Pero si se quejan de sus padres, es porque en realidad les han
comunicado cosas que no sirven, y les han dado malos ejemplos y entonces como
reacción dicen: "Yo a mi hijo no lo voy a criar como me crió mi padre". ¿Y cómo
lo crió el padre? ¡No lo ha criado, el que no tiene Din no puede criar a sus
hijos!
Una de las cosas principales que aconseja el texto es no criarlo en la
pereza, en la comodidad, en el bienestar, porque eso en realidad le hace un
daño. Dijo el Profeta (BPDyC):
"¡Cuídate del goce fácil (de la molicie) ! Por cierto que los siervos de Allah
no son vividores."
Pero para esto es necesario la colaboración de ambos padres. Cuando
un padre quiere llevar para un lado a sus hijos, y el otro padre quiere llevarlo
para otro lado, le dan malos ejemplos, y entonces no se puede producir ninguna
educación. La madre debe hacerlo temer con el padre, es decir hacerlo respetar
y asimismo vigilarlo para que no cometa maldades, porque la madre es la que más
cerca está de su hijo.
Una de las cosas notables que dice, por ejemplo, es que cuando es chico no
se le deben permitir las camas muelles, blandas, porque se van desarrollando los
huesos de un modo deformado, o directamente el cuerpo va engrosándose, de modo
de no permitir que los huesos tengan un desarrollo normal. Es una reacción del
cuerpo, para que la deformación que produce el estar acostado en un lugar
muelle, no afecte a los huesos. Entonces los cubre, los protege mediante la
grasa, como a los pequeños que tienen huesitos tan débiles y en desarrollo, y
por lo tanto se desarrollan con mucha grasa.
Se le debe prohibir hacer lo oculto porque si oculta algo es que lo
considera malo. Y se lo debe acostumbrar al ejercicio físico, porque es lo
contrario a la pereza.
Una de las malas costumbres de la actualidad es que las personas en los
gimnasios y en otros lugares se bañan todos desnudos. Eso está prohibido entre
los musulmanes y es necesario no practicarlo. El que vaya a hacer gimnasia, que
no se desnude delante de otros. Debe cubrirse por lo menos las partes mínimas
correspondientes delante de otras personas.
Algo destacable que dice el texto es, por ejemplo, que se le prohibir tomar
de los niños algo que él desee, y se le enseñar que la dignidad está en dar, no
en recibir. Si desde chicos los acostumbramos a que no tomen nada, ni prestado
ni de regalo, excepto en los días de cumpleaños o por alguna ocasión muy
especial, los estaremos acostumbrando a la generosidad y a vencer la avaricia,
la ambición desmedida. Porque si desde chicos se aprecia demasiado el "conseguir
de arriba las cosas" ,como se dice vulgarmente, y no el dar, no el renunciar;
entonces el hombre se estará formando con una mentalidad egoísta, avariciosa.
Dijo el Mensajero de Allah (B.P.D.):
"¡Muchacho! Nombra a Allah y come con tu derecha, y toma de lo más próximo a ti"
Varias de las cosas que dice el texto son malas costumbres que los grandes
tenemos y que voy a mencionar: escupir o sonarse cuando se está reunido con otra
gente. Creo que pocos hoy escupen, en público, pero sí se suenan, y a veces muy
sonora y ruidosamente. En el Islam uno no se debe sonar en reuniones con gente,
si alguien quiere sonarse se debe retirar, sonarse afuera y después volver.
Otras de las malas costumbres que tenemos los mayores es bostezar en
presencia de otros algunos de nosotros lo hacen en forma muy evidente y está
mal. Dar la espalda a otro, cruzarse de piernas ante él, poner la mano debajo
del mentón, o sostener la cabeza con los brazos son signos de pereza. Así que
hay que ir eliminando esas cosas porque los grandes pueden aprender, como los
niños. No es que los grandes ya saben por ser mayores. Muchos de ustedes no
conocían nada de la buena conducta espiritual hasta que llegaron al Din, se la
imaginaban o la practicaban en forma espontánea, o captaban esto o aquello de
algún librillo. Pero no era la sabiduría su fuente, era el azar. A partir del
momento en que entraron en contacto con el Din, la Sabiduría del Profeta (BPDyC)
le fue enseñando muchas buenas costumbres que desconocían siendo ya grandes y
esas buenas costumbres produjeron un buen efecto para aquellos que las observan.
Así que los grandes están en la situación de los chicos, frente a la
Sabiduría del Profeta (BPDyC): deben aprender mucho más de la Sabiduría del
Profeta que lo que el hijo aprende del padre. Porque un padre puede enseñar
cosas elementales, mínimas, pero la sabiduría del Profeta (BPDyC) enseña cosas
muy sutiles, muy profundas, de mucho efecto para la felicidad humana. Es esa
sabiduría la que nos permite superar las deficiencias, los vicios, las maldades
de los hombres, y suplir la mala educación de nuestros padres, que muchos, en
una medida o en otra, hemos recibido, debido a la ignorancia de ellos.
Una de las cosas muy importantes, sobre todo para los niños, más que para
las niñas, es acostumbrarlos a que no hablen mucho. Algunos padres van a
enfrentarse con esto a una gran dificultad, aunque si se trata de una niña está
practicando un vicio femenino ya desde muy chica. Pero sobre todo un chico
hablador, en principio, desde el punto de vista psicológico y no ya
exclusivamente desde el punto de vista del Din, es un chico con mucha tensión
interior, que necesita desahogarse y que tiene problemas, con los padres o
dentro de la familia. Segundo, es un chico que se acostumbrará a mantener
ciertos vínculos externos demasiado amplios o demasiado laxos, como para
mantener una conducta buena. Ser muy flexible y muy maleable por el ambiente
externo. Tercero, va a cometer actos de desvergüenza, como dice el hadiz,
porque de tanto hablar se convencerá a sí mismo de que da lo mismo esto que
aquello, y no tendrá una opinión firme sobre nada. Y el que no tiene una opinión
firme sobre nada no tiene vergüenza, siendo la vergüenza la base de la buena
conducta, algo espontáneo, de la “fítrah”, de la esencia pura que Allah puso en
nosotros.
Algo muy importante para el Islam es que los chicos no deben jurar, sea
verdadero o falso lo que juren, y deben conducirse con los mayores con sumo
respeto. El texto dice que en cuanto al habla se lo debe acostumbrar a evitar
futilidades, obscenidades, maldecir e insultar. Y una de las cosas muy
importantes, y que es el principio de toda la educación del niño, es protegerlo
de los malos compañeros, porque las malas costumbres se contagian .
Es elemental que los niños tiendan hacia el juego y que éste de alguna
manera produzca algún efecto en su educación, por eso hay que cuidar qué tipos
de juegos practican, porque el juego puede anular la buena educación de los
padres y los puede acostumbrar al mal.
Y por último una de las cosas principales es enseñarle el Din: la
purificación ritual para hacer el rezo, y la oración misma; y hacerle practicar
junto con la familia, al menos algunos días del ayuno de Ramadán, cuando todavía
no tenga fuerzas suficientes para completarlo. Si desde chicos, cuando no tienen
plena conciencia sobre lo que hacen, se los acostumbrara a ello, es posible que
de grandes conozcan la profundidad de la práctica de la purificación y de la
salah.
DU'A FINAL
Ual Hamdu lil-Lahi Rabbil 'Alamin ua bihi nasta'in...
Siervos de Allah, imploremos a Allah en este día de “Yumu'ah”, de congregación, para que El nos dé la Bendición, la Misericordia, la Indulgencia y el Perdón. Que nos proteja en todos nuestros actos, que nos inspire en nuestras palabras y en nuestras acciones, que aleje de nosotros todo mal. Bendigamos al Profeta (BPDyC) y pidamos a Allah su intercesión en nuestro favor en este mundo y en el otro, porque no hay nada mejor que la intercesión de Muhammad (BPDyC). Siervos de Allah rueguen a Allah por la comunidad del Profeta (BPDyC) y para que nosotros seamos de los mejores de sus seguidores, en este mundo, para que nos establezca en una categoría elevada entre sus siervos, que nos dé conocimientos de nosotros mismos, del Profeta y del Sagrado Corán. Bendigamos al Profeta (BPDyC) y pidamos para el país en donde vivimos, que Allah Ta'ala la purifique de la maldad en que se encuentra, que le dé mejores dirigentes que los que actualmente la gobiernan, que nos permita tener un buen papel, desarrollar una buena acción en este país, que mejore los corazones de la gente y que aquellos que lo buscan con sinceridad encuentren al Sagrado Corán y a la Sabiduría del Profeta (BPDyC). Siervos de Allah bendigamos al Profeta (BPDyC) y pidámosle para nuestra personas, nuestras familias, nuestros hogares, nuestras amistades; para aquellos que realmente nos aman, para que Allah Ta'ala bendiga todas esas cosas y nos bendiga en el momento de la muerte, y que entremos en la tumba satisfechos por haber cumplido con sus mandatos y haber conseguido su Complacencia, y que tengamos un juicio benigno y que nos establezca en elevadas categorías en el más allá. Siervos de Allah, roguemos a Allah y bendigamos al Profeta (BPDyC) por los pobres, los indigentes, los necesitados, los desarrapados, los hambrientos, los enfermos, los mártires del Islam, para que Allah los bendiga, les dé la Misericordia, la Indulgencia, los establezca en las categorías de la Luz más eximias, y para que nos haga amigos de sus amigos y enemigos de sus enemigos. Siervos de Allah, rueguen a Allah por aquel deseo íntimo de sus corazones, por el anhelo de su alma, para que Allah concrete ese anhelo y para que haga de ustedes verdaderos creyentes y nos extraiga a todos de las tinieblas, en el grado en que estemos, hacia la Luz. La luz es infinita, los grados de tiniebla, a pesar de ser grados de luz, son tenebrosos en la medida en que el ser puede pasar a un grado mayor de luz. Siervos de Allah, bendigamos al Profeta (BPDyC) y roguemos por la comunidad de los musulmanes de este país y de todos los países. Subhanna.
Luego, siervos de Allah aquí presentes. Continuaremos con la lectura y explicación de una parte nueva:
CAPITULO DE LOS VICIOS DEL HABLA
Sabe que el peligro que proviene de la lengua
es extraordinario, y que no hay salvación de él sino expresando lo bueno.
Narró Ma'as Ibn Yabal: "Pregunté 'Mensajero de Allah ¿seremos castigados
por lo que decimos? Respondió:
“Ibn Yabal, la gente será precipitada de narices en el fuego sino es por las
consecuencias de lo que dicen"
Ibn Masoud, Allah le dé su Misericordia, decía: “¡Lengua, di el
bien, suficiente será; y calla el mal: te salvarás; es mejor a que te
arrepientas!".
Y dijo el Profeta (BPDyC): “El
que crea en Allah y en el Día Final, ¡que diga lo bueno o que se calle!".
Contó Uqbah Ibn 'Amir: “Pregunté: ‘Mensajero de Allah, ¿qué es la
salvación?'. Respondió:
'Que sujetes tu lengua, que te sea suficiente tu morada, y que llores por tus
pecados'".
Y dijo el Mensajero de Allah (BPDyC):
"El que me garantice lo que tiene entre sus barbas y sus pies yo le garantizo el
Jardín".
Entre las narraciones se dice que Abu Bakr el veraz, Allah le dé su
Complacencia, se ponía pedruscos en su boca y se prohibía a sí mismo hablar, y
solía señalar su lengua diciendo: "Esta es la que me llevó de aquí para allá",
(o "ésta es la que me hizo equivocar").
Y decía 'Abdallah Ibn Mas'ud: "¡Por Allah, quien no hay divino sino El!:
No hay nada más necesitado de una larga prisión que la lengua".
Y dijo Tauus: “Mi lengua es una fiera que si dejo en libertad me
come".
Y dijo Al Hasan Al Basri, Allah le otorgue su Complacencia: “No comprende
su Din (su fe y modo de vida buena) el que no preserva su lengua".
Y dijo Al Auza'i, Allah Exaltado le dé Misericordia: “Nos escribió Omar
Ibn Abd Al- 'Aziz, Allah Exaltado le dé su complacencia: ‘El que abunde en el
recuerdo de la muerte se conformar en el mundo con poco, y el que cuente entre
sus obras (buenas o malas) lo que dice, decrecerá en palabras, excepto sobre
aquéllo que le incumbe."
Y dijo Iunus Ibn Abdallah: “No habrá ninguna persona que esté atento
a su lengua, sin que se manifieste la bondad de ese hecho en el resto de sus
actos".
Narró Abu Bakr Ibn 'Iiash: "Se reunieron cuatro reyes: El rey de la India;
el rey de la China; Cosrroes, rey de Persia; y César, monarca de Occidente. Dijo
uno de ellos: ‘Yo me arrepiento de lo que dije, pero nunca me arrepiento de lo
que no digo.' Expresó otro: 'Cuando digo una palabra, ella me domina y no puedo
gobernarla, pero si no hablo la domino, y ella no puede gobernarme'. Exclamó el
tercero: 'Yo me asombro del parlante al cual si una palabra vuelve a él lo
perjudica, y cuando no vuelve no lo beneficia'. Y dijo el cuarto: 'Yo puedo
repeler lo que no dije mejor de lo que puedo repeler lo que dije.'"
UNA SÍNTESIS DE LOS VICIOS DEL HABLA
Primer vicio: Hablar sobre lo que a uno no le incumbe
Sabe que el capital del siervo son sus momentos. Por cuanto, tanto como los gaste en lo que no le incumbe, sin atesorar con ellos el premio del más allá, habrá perdido su capital. Por eso dijo el Profeta (BPDyC): “Entre (los signos de) la bondad del Islam de una persona está el que abandone lo que no le incumbe". La causa por la que ese vicio cobra impulso es la ambición de conocer aquello de lo que uno no tiene necesidad, y el desperdicio de tiempo hablando de situaciones que no tienen ningún beneficio. La curación de todo esto es saber que los respiros son nuestro capital, y que la lengua es una red con la que podemos captar los bienes supremos. Por lo que, descuidar esto con ella y perderlo, es una frustración evidentísima.
Segundo vicio: El exceso de palabras
Esto es también vituperable, y
consiste en que uno comience a adentrarse en lo que no le incumbe. Sólo se
deberán aumentar las palabras de acuerdo con la necesidad, y así el que tenga
incumbencia en un asunto podrá mencionarlo en resumidas palabras, y podrá
aumentarlo y repetirlo tanto como ello sirva a su fin, pero sólo con una palabra
(más). En cuanto mencione dos palabras, la segunda es en exceso; es decir,
excede la necesidad y es asimismo algo vituperable, según hemos visto, aún
cuando no contenga maldad ni perjuicio alguno.
Sabe que (las modalidades de) las palabras excesivas no pueden computarse
(de tantas que son), y que lo más importante al respecto está determinado en el
Libro de Allah, Exaltado sea.
Dice Allah, Poderoso y Majestuoso, (en el Sagrado Corán): “No
hay ningún bien en muchas de sus confidencias (las de los hombres), excepto la
del que ordena una donación, o hacer un bien, o componer la situación entre la
gente."
Dijo 'At ': "Realmente que vuestros antecesores detestaban el exceso de
palabras, y consideraban como exceso de palabras lo que fuera más allá del Libro
de Allah, Exaltado sea, y la tradición del Mensajero de Allah (BPDyC); o que
ordenara el bien, vedara el mal, o que uno pronunciase para la necesidad de su
subsistencia, lo cual resulta imprescindible. ¿Acaso negaréis que hay sobre
vosotros nobles guardianes observadores que registran (vuestros dichos y
actos), sentados vigilantes a derecha e izquierda de vosotros, y que no es
pronunciada una palabra sin que se tenga delante un celador celosísimo? ¿No
tendrá vergüenza ninguno de vosotros que cuando sea expuesto su registro, que él
les dictó desde el comienzo de su jornada, la mayor parte que haya en aquél no
sea asunto de su Din (fe y modo de vida) ni de su subsistencia?".
Y dijo Ibn 'Omar: “Lo más merecedor de purificación por parte de la
persona (o de la gente) es su lengua."
Tercer vicio: Inmiscuirse en lo vano y nocivo
Consiste en hablar de lo que
constituye una rebeldía (contra Allah), como hablar de la condición (moral) de
las mujeres, o como las reuniones de bebida y las tertulias de corrupción, o
engrandecer a los déspotas y a sus edictos abominables, (o a sus destinos
despreciables) y a sus detestables condiciones (en apariencia óptimas). Todo
ello constituye algo en lo que no es lícito penetrar.
La mayoría de la gente se reúne para distraerse hablando, pero sus palabras
no van mas allá de detractar a la gente y de inmiscuirse en lo vano y nocivo. No
es posible abarcar las clases de vanidades, debido a su multiplicidad y su
variedad, por lo cual no se podrá sintetizarlas sino restringiéndose a la
significación de lo más grave para el Din y la subsistencia en el mundo.
Dijo Ibn Mas'ud, Allah exaltado le dé Su complacencia: “La gente con más
graves pecados el Día de la Resurrección serán los que más se hayan inmiscuido
en lo vano y nocivo (la habladuría o charlatanería)". A esto se refiere el
Dicho de Allah, exaltado sea:
“Y nosotros (los condenados) nos entrometíamos (en lo que no nos incumbía) junto
a los entrometidos". (74: 5); y el Dicho de
Allah, exaltado:
"No os sentéis con ellos hasta que entren en otra conversación, pues de lo
contrario seríais como ellos". (4: 140)
Y en una tradición del Profeta (BPDyC) se dice:
"Por cierto que la persona habla una palabra de la Complacencia de Allah, sin
creer que lo haga llegar a donde llegará, porque Allah escribe para él por ella
su Complacencia hasta el Día de la Resurrección; y la persona habla una palabra
del Enojo de Allah sin creer que lo haga llegar a donde llegará, pues Allah
inscribe para él por ella su Enojo hasta el Día de la Resurrección”.
PRIMER DU'A
Ual-Hamdu lil-Lahi Rabbil-'Alamin ua bihi nasta'ín... Siervos de Allah, roguemos a Allah en este día de Yumu'ah, el más propicio para el ruego, día en que se manifiesta Su Gracia, Su Complacencia, Su Bondad, Su Misericordia para los creyentes. Pidámosle el perdón de nuestros pecados, sobre todo los pecados que provienen de la lengua, del habla, de la habladuría, de la charlatanería, del hablar en vano, etc. Siervos de Allah, roguemos a Allah y bendigamos al Profeta (BPDyC) por el bien de su comunidad en este mundo y en el otro. Subhana...
SEGUNDA JUTBA
LOS VICIOS DE LA MALA LENGUA
Luego siervos de Allah aquí
presentes. Hemos leído algunos dichos del Profeta (BPDyC), de sus compañeros, de
algunos justos de la comunidad del Profeta (BPDyC); lógicamente todos ellos
referidos al Sagrado Corán, sobre los vicios del habla, que es el primer trabajo
que debemos asumir en el camino de la purificación, y que exige la vida
espiritual.
Uno de los más fuertes hadices que hemos mencionado es en el que el Profeta
(BPDyC) dice lo siguiente:
"La gente será precipitada de narices en el Fuego si no es por las consecuencias
de lo que dicen".
Aquel hadiz del Profeta (BPDyC) que dice:
"El que crea en Allah y en el Día Final, que diga lo bueno o que se calle.",
es un principio para nuestra habla. Decir lo bueno o callarse significa
mencionar siempre el bien, como lo hacía él (BPDyC), y si se tiene que mencionar
algo malo, callarse. Callar lo malo, excepto en determinadas circunstancias, y
con determinadas personas, no con todos.
Y también el Profeta (BPDyC) dijo que la salvación es
"que sujetes tu lengua, que te sea suficiente tu morada (es decir, que te
conformes con tu vivienda) y que llores por tus pecados".
Y dijo:
“El que me garantice lo que tiene entre sus barbas y sus pies (en el caso de las
mujeres sería entre su barbilla y sus pies), yo le garantizo el Jardín".
Es decir: garantizarle, antes que nada, el que nuestra lengua no caiga en el
mal, y entonces tendremos asegurado el Jardín. El hecho de que una persona no
cometa los pecados condenados, le garantiza el Jardín, porque lo que hay entre
la barbilla y los pies, lógicamente, son todos los miembros del cuerpo.
Y otros dichos sabios, no proféticos, son: “No hay nada más necesitado de
una larga prisión que la lengua", y "mi lengua es una fiera que si dejo en
libertad me come", y "no comprende su Din (modo de vida bueno) el que no
preserva su lengua".
Uno de los califas omeyas, Omar Ibn 'Abdul 'Aziz, el mejor de ellos, Allah
le tenga Misericordia, dijo (repitiendo hadices del Profeta y los Imames, con
ellos sea la Bendición y la Paz): “El que abunde en el recuerdo de la muerte
se conformar en el mundo con poco", y "el que cuente entre sus obras
(buenas o malas) lo que dice, decrecerá en palabras". Es decir, no tomará a
la ligera lo que dice, como si no fuera parte de las obras buenas o malas, sino
que será para él algo muy importante, y parte principal de dichas obras.
LA GRAVEDAD DE INMISCUIRSE EN LO AJENO
La clave de hablar de acuerdo
con la Complacencia de Allah es no inmiscuirse en lo que a uno no le incumbe. La
gente cae en hablar vanidades, y en entrometerse en cosas que no le incumben,
por curiosidad. Se meten en lo que no les importa, y quieren escuchar lo que no
les interesa. Este es el mal radical de los que no dominan su lengua. No se
trata, como ustedes ven, de solo no decir malas palabras, que es lo más
elemental, sino de no ir más adelante, y hablar lo que a uno no le incumbe, o
entrometerse en eso, como hacen la mayoría de las personas. Y el hadiz del
Profeta (B.P.D.) dice
"Entre los signos de la bondad del Islam de una persona está el que abandone lo
que no le incumbe"
¿Por qué a una persona puede incumbirle o no algo? Primero, porque
tiene responsabilidad o no respecto de una cosa. Si no tiene responsabilidad, no
le debe incumbir. Segundo, porque es un asunto propio de otras personas, en las
que están implicados intereses, sentimientos o cuestiones que hacen a otras
personas. Tercero, porque esa cosa no es pública sino privada. Esto es algo
elemental, porque el charlatán se mete en lo privado justamente para la
habladuría. Cuarto, porque no piensa mal del prójimo, trata de pensar bien. La
buena opinión sobre Allah, el pensar bien de Allah, es opinar bien del prójimo.
Todo lo que se haga con el prójimo será hecho con Allah, el que opine mal de una
persona, el que dude de ella, el que sospeche que hizo, o que hará, o que hace
algo malo, está opinando mal de Allah. Todo lo que se hace con el prójimo se
hace con Allah.
Lo que dicen los reyes de la parábola citada que es muy importante. Los
cuatro reyes representan las cuatro regiones, importantes del mundo, la China,
la India, Persia y el Cercano Oriente, y Occidente, donde se centraliza el
dominio del mundo antes y después del Islam. Uno de ellos dice: “Yo me
arrepiento de lo que dije, pero nunca me arrepiento de lo que no digo". Es
decir, el arrepentimiento es lo que hay que evitar, porque uno se arrepiente
por algo malo, por lo que se dice, por ejemplo, pero no por algo que sepa y no
lo diga, que lo reserve. Entonces no tendrá oportunidad de caer en el mal. Otro
rey dijo, y es un dicho muy famoso en otra forma entre los árabes: "Cuando digo
una palabra ella me domina, y no puedo dominarla, pero si no hablo la domino y
ella no puede gobernarme". Entre los árabes se dice: "La palabra, una vez que
sale de la boca, no puede volver a ella". O sea, que aparte de no poder
rectificar lo que se dice, de no poder borrarlo, eso que se dice adquiere un
poder independiente de mí, me gobierna y me domina, es un rey sobre mí y me
dirige hacia donde él quiere.
Por eso es importante administrar bien las palabras con prudencia y con
reserva. La prudencia, es el no excederse y meditar lo que se dice, y la
reserva, es no decir todo lo que se sabe. El tercero dijo: “Yo me asombro del
parlante (es decir del que habla, todo ser humano) al cual si una palabra
vuelve a él lo perjudica. Es decir, cuando dice una palabra y alguien se la hace
presente, es solamente para perjudicarlo, para recriminarlo, o censurarlo por lo
que dijo. "Y cuando no vuelve no lo beneficia", es decir cuando dice una palabra
y nadie le viene a reclamar es porque es algo vano que no lo beneficia a él, ni
beneficia a nadie, porque la gente sólo recrimina lo malo que alguien dice, pero
muy pocas veces hace presente lo bueno que dice. O bien, quiere decir que el que
habla por lo general obtiene las malas consecuencias de sus dichos, pero nunca
se preocupa por obtener las buenas consecuencias de lo que dice, porque habla
lo vano. Y dijo el cuarto: "Yo puedo repeler lo que no dije, mejor de lo que
puedo repeler lo que dije". Es decir puedo rechazar las consecuencias de lo que
no dije, porque al no haberlo manifestado no tiene consecuencias para nadie,
pero no puedo repeler las consecuencias perjudiciales para mí de lo que ya dije,
y que lamentablemente se vuelven en mi contra.
El primer vicio entonces es hablar lo que a uno no le incumbe, el segundo
vicio es el exceso en las palabras. Al respecto se aconseja decir lo
estrictamente necesario, y sólo aumentar, o por repetición de eso o con una
sola palabra más, tanto como ella cumpla el fin de aclarar algo de lo que se
dijo. El que aumenta más que eso se excede. El exceso de palabras es uno de los
males de la desconcentración, de la falta de vida interior, del estado de
desequilibrio emocional. La persona que habla mucho tiene un desequilibrado
emocional, y por la forma de hablar, y por la cantidad de lo que habla, se
puede juzgar como anda interiormente.
Dice el Sagrado Corán,
"muchas de las confidencias de los hombres no contienen ningún bien",
y exceptúa a pocas de ellas, como por ejemplo, "ordenar una donación en
secreto", para cuando uno muera, o "hacer un bien secretamente y
confidencialmente", o "componer la situación entre la gente", es decir
amigarlos en privado. Son tres situaciones muy concretas de hacer el bien, de
la intimidad en la palabra, de la confidencia. Pero el resto de los llamados
"secretos" por la gente no son más que habladurías, chisme, suciedad mental,
suciedad anímica, por lo que advierto que traten de evitarlo.
La mejor manera de hablar es tratar de referirse al Sagrado Corán, a la
Sunnah del Profeta (BPDyC), a las cosas necesarias para la vida del hombre, a la
transmisión de un conocimiento, de una ciencia, a ordenar el bien, es decir la
vida ética, y vedar el mal, es decir la corrupción, la opresión, la injusticia,
la maldad, la iniquidad. Debemos tener siempre presente que en forma continua
se están registrando nuestras palabras como por un grabador, y nuestros actos
como por una filmadora, y que esa grabadora y filmadora o las dos integradas en
una, van a aparecer en el Día del Juicio, y que vamos a ver todas nuestras
acciones y a escuchar nuestras palabras. La grabadora la llevamos encima,
porque como dice el Sagrado Corán,
"el día en que sus pies y sus manos hablen en contra de ellos",
es decir nuestras extremidades, los miembros del cuerpo son nuestras grabadoras.
La lengua va a pronunciarse en contra nuestra, y hasta la tierra va a declarar
en nuestra contra. Todo queda registrado.
Un tercer vicio es ahondar en lo vano y nocivo, como por ejemplo, estar
hablando y profundizando sobre la condición moral de las mujeres, o estar en
reuniones de bebida, o tertulias de corrupción. Como muchos espectáculos
públicos hoy muy difundidos, donde se habla de cosas groseras, muchas obras de
teatro, donde se insulta o se presentan escenas de tipo grosero, etc. Hablar en
favor de los déspotas, de sus edictos o leyes, o elogiarlos por su destino y las
condiciones de su vida, que nos parecen excelentes cuando son una miseria. Todo
esto es adentrarse en lo nocivo, lo vano, lo inútil y perjudicial para uno. Y
dice algo Al-Gazali que es muy cierto, la mayoría de la gente se reúne para
distraerse hablando, pero que sus palabras no van más allá de detractar a la
gente, hablar mal de ella, inmiscuirse en lo vano y nocivo.
Dice Allah Ta'ala:
“Nosotros (dirán los condenados) nos entrometíamos en lo que no nos incumbía
junto a los entrometidos", y dice:
“no os sentéis con ellos (con la gente que habla maldades) hasta que entren en
otra conversación, pues de lo contrario seríais como ellos".
Y dijo el Profeta (BPDyC):
"Por cierto que la persona habla una palabra de la Complacencia de Allah, sin
creer que lo haga llegar a donde llegará, porque Allah inscribe para él, por
ella, Su Complacencia hasta el Día de la Resurrección. Y la persona habla una
palabra del Enojo de Allah, sin creer que lo haga llegar a donde llegará, pues
Allah inscribe para él, por ella, Su Enojo hasta el Día de la Resurrección".
Quiere decir que las palabras tienen consecuencias inmediatas, y que Allah
otorga Su Complacencia, Su Amor, Su Protección, Su Misericordia o Su Enojo de
acuerdo a lo que la gente hable.
Ibn Masoud, un compañero del Profeta (BPDyC), dijo lo siguiente: "La
gente con más graves pecados en el Día de la Resurrección serán los que más se
hallan inmiscuido en lo vano y nocivo, la habladuría, la charlatanería". Hay
gente que se reúne exclusivamente para eso, o que cae con mucha facilidad en
ello. Por eso, la administración de la palabra, la economía de palabras, es una
de las cosas más importantes para nuestro destino espiritual, en este mundo y en
el otro.
Y por último una súplica que se ordena al Profeta (BPDyC): Dice: “Y dí:
‘¡Señor mío! Indulta y sé Misericordioso porque Tu eres el mas Misericordioso de
los Misericordiosísimos'". Ual Hamdu lil-Lahi Rabbil Alamin ua bihi nastain...
Siervos de Allah hagamos una súplica en este día de Yumu'ah, de congregación
de los musulmanes en todo el mundo. En este momento hay congregados miles de
musulmanes en todo el mundo, y en momentos sucesivos anteriores, millones de
musulmanes han cumplido esta plegaria. Quizás seamos unos de los últimos en
rezar el Yumu’ah, y si fuera así, quizás en nosotros se haga verdad, se concrete
aquello de que los últimos serán los primeros. Quizás nuestro Du'a' y nuestra
jutbah en lengua castellana sea muy escasa en el mundo, y por ello sea muy
favorecida también. Así, siervos de Allah, con ser pocos nosotros y este un
lugar muy chico, somos muchos y es un lugar muy grande y es el momento propicio
de aprovechar para el dúa, bendiciendo al Profeta (BPDyC) y pidiendo a Allah
Ta'ala gracias a él la Bendición, la Misericordia, la Indulgencia y la
protección.
¡Siervos de Allah! Roguemos a Allah bendiciendo al Profeta (BPDyC) por la
comunidad del Profeta en este mundo con él sea la Bendición y la Paz y con su
Descendencia, para que la enaltezcas, la engrandezca, la haga poderosa en este
mundo y en el otro, y para que derrote a sus enemigos, como los ha derrotado en
Afganistán, en el Líbano, y en otros lugares de la tierra, como en Irán y las
naciones árabes que se han independizado contra la voluntad de sus enemigos y
los enemigos de Allah. Que fortalezca a sus dirigentes donde se encuentren, para
que alcancen la más alta Sabiduría en la conducción de los siervos de Allah en
este mundo, y que los inspire en palabras y en hechos. Que cunda la armonía
entre los dirigentes de los países islámicos y entre los musulmanes, y que sean
confundidos y entren en colisión o en lucha unos con otros sus enemigos, como
los sionistas de Palestina. Les advierto que no deben decir "Israel" porque es
un insulto a Allah. Yo escucho a veces que alguien entre nosotros, dice
continuamente "Israel" en vez de decir "Palestina". Si ustedes escuchan esto
deben advertir al que lo hace que es un insulto a Allah decir "Israel", y
atribuir esa palabra a los opresores, a los condenados de este mundo, como son
los sionistas.
Siervos de Allah, digo que debemos implorar, suplicar en este momento a
Allah, por el Profeta (BPDyC), para nosotros como comunidad, para que Allah nos
engrandezca y nos proteja, para que saque de nuestros corazones los errores a
que nos apegamos, para que saque de nuestra mente las ideas falsas que tenemos,
para que nos aparte de las obsesiones de vanidades que nos acosan, para que nos
inspire nuestros actos y nuestras acciones, nuestras palabras y pensamientos, y
nos purifique interiormente. Que Allah, exaltado sea, aumente nuestra capacidad
para su Luz.
Siervos de Allah, bendigan al Profeta, (BPDyC) y rueguen no ser hipócritas,
no ser eco de habladurías, de vanidades, ni tener malos pensamientos unos contra
otros, pensando que los engañan o que hablan mal unos de otros, o pensar que
actúan con maldad unos con otros, porque si pensamos así de los hermanos de la
Yama'ah, estamos perdidos, estamos destruyendo la Yama'ah. Pidámosle a Allah
Ta'ala, bendiciendo al Profeta (BPDyC) que nos enseñe el Sagrado Corán y la
Sunnah del Profeta (BPDyC) y nos de conocimiento del cielo y de la tierra y de
un lugar escondido, que nos provea suficientemente, materialmente, para poder
subsistir con independencia de los opresores, para que aleje de nosotros a los
opresores que nos hacen daño y nos niegan los bienes que Allah destinó para
nosotros, que frustre, y que fracasen en contra nuestro. Siervos de Allah,
exaltemos a Allah y bendigamos al Profeta (BPDyC) y pidamos el perdón de
nuestros pecados. Yo pido el perdón por mis pecados y los vuestros. Subhana...
Continuando con la lectura de "Los vicios del habla".
CUARTO VICIO: LA CONTROVERSIA Y LA PENDENCIA
Esto está prohibido. Dijo el Profeta (BPDyC): "Ningún pueblo cayó en el error después de haber estado en la buena guía sin que se hubiese entregado a la pendencia."
Dijo
Bilal Ibn Said: "Si vieras que una persona es camorrera, contradictora,
pagada de su propia opinión, es porque se ha completado su perdición".Y dijo
Ibn Abi Leila: "Nunca contrarío a un amigo mío porque, o bien debería
desmentirlo o bien debería encolerizarlo".
La controversia es toda contradicción a las palabras de otro,
demostrando que ellas tienen una carencia, sea en la pronunciación, sea en el
significado, sea en la intención o propósito del que habla.
Omitir la controversia es abandonar la contradicción y la oposición.
Por eso, toda palabra que escuches, si fuera verdadera debes creerla y si fuera
falsa o mentirosa pero no estuviera vinculada con asuntos del Din (la fe y la
práctica), no debes responderla, debes callar. Es obligado callarse cuando
comience la pendencia en un asunto de conocimiento o preguntar en procura de
informarse, pero no preguntar en forma de terquedad y porfía. Se debe ser amable
para saber, no procurando injuriar.
En cuanto al intento de acallar a otro y evidenciar su incapacidad o su cortedad, menoscabando sus palabras y atribuyéndolas a la imperfección y a la ignorancia, constituye la pendencia que fue prohibida, y no existe salvación de su maldad sino callándose. El impulso hacia ella (hacia la pendencia) no es otro que enaltecerse manifestando conocimientos y merecimientos, y atacando al otro evidenciando su cortedad. Estas son dos cosas aniquiladoras.
Las disputas no dejan de implicar ofensas y de excitar la ira y el ataque contra aquél al que uno se opone, de modo que este replique y defienda sus palabras con lo que pueda, sea verdadero o falso, y que critique las palabras de su oponente con todo lo que pueda imaginarse. Así se incita a la separación y a la enemistad entre los contrincantes. La cura de esto es que uno quebrante su soberbia, la cual lo impulsa a manifestar su superioridad, y la fiereza que lo impulsa a contradecir al otro.
EL QUINTO VICIO: LA DISENSIÓN
Está también rechazada. Va más allá de la controversia y de la pendencia, y consiste en querellarse de palabra para resarcir un bien o un derecho alienado. En la tradición profética dice: "La más odiosa de las personas para Allah es el camorrero, el disputador".
La discensión no es rechazada, excepto cuando se basa en lo falso o en el desconocimiento. Como por ejemplo, el que sale en defensa de otro antes de saber de qué lado está la verdad, o mezcla en su disputa palabras ofensivas, de las que no hay necesidad para defender su argumento y evidenciar la verdad, o como cuando lo lleva a la desavenencia la mera terquedad y obstinación para abatir a su contrincante y destruirlo, a pesar de lo cual menosprecia la cantidad de bienes (que hubiera en disputa).Entre la gente hay quienes declaran esto diciendo: "Mi único propósito es porfiar en su contra y destruir sus intereses, y si obtuviera de él tales bienes que me debe es posible que los eche a un pozo sin importarme". Tal es el propósito del camorrero, del disputador, del alborotador, y esto está muy condenado.
En cambio, la acción del que ha sido oprimido en su derecho, que defiende su causa de acuerdo a la ley, sin camorra ni desbordes, ni acrecentar el alboroto más allá de lo necesario, ni tener por propósito porfiar y obstinarse e injuriar o dañar al otro, no está prohibida. Pero es preferible omitirla, toda vez que pueda tener otra salida. Aunque cuando gobierne su lengua en la disputa, dentro de los límites de lo justo, disentir será excusable.
La disensión enfervoriza el ánimo y excita la ira, y cuando ésta se agita se olvida la cuestión en disputa, pero perdura el rencor entre los contrincantes, hasta el punto de que cada uno ser feliz del daño que acaezca a su contrincante, se entristecerá por su felicidad, y no sujetará su lengua contra el honor de aquél. El que comience una disensión se expone a estos perjuicios, y lo menos que obtendrá será perturbar su ánimo, hasta el punto de que al orar estará preocupado en pedir el mal de su contrincante, no permaneciendo la cuestión dentro de los límites de lo debido.
Por lo tanto, la disensión es el principio de todo mal, lo mismo que la pendencia y la controversia. Es necesario, pues, no abrir esa puerta, sino cuando resulte imprescindible y cuando ello sea ineludible, es necesario que uno gobierne su lengua y su corazón de las consecuencias de la disensión, porque éstas son muy condenables. Es cierto que en la disensión, la controversia y la pendencia lo menos que uno tiene en cuenta son las palabras buenas, pero ordena Allah, exaltado sea: “¡Decid el bien a la gente!". Dijo Ibn Abbas, la Misericordia de Allah sea con él: "Cualquier criatura de Allah que te salude, respóndele el saludo (diciéndole "la Paz sea contigo") aún cuando fuera un maniqueo (dualista)".Por cierto que Allah Ta'ala, exaltado sea, dice: "Cuando seáis saludados con un saludo, saludad con algo mejor, o al menos devolvedlo" (5: 86).Y dijo Ibn Abbas también: "Si Faraón me dijera algo bueno, le respondería del mismo modo".Y en la tradición profética dice: " La palabra buena es caridad".Omar dijo: "La piedad es algo fácil: un rostro simpático y una palabra amable".Y algunos sabios han dicho: "Las palabras amables, afectuosas lavan de los rencores y los odios que están ocultos en los sentidos o que están ocultos en el ser".Y dijo otro: "Toda palabra que no sea del enojo de tu Señor pero que es para conformar a tu compañero, no seas avaro en ella, porque es posible que Allah te retribuya por ella, con la recompensa de los bienaventurados".
Ual Hamdu lil-Lahi Rabbil alamin ua bihi nastain...Siervos de Allah, rueguen a Allah en este día de Yumu'ah, yo ruego por el perdón de mis pecados y los vuestros.
SEGUNDA JUTBA
Estos dos vicios, el cuarto vicio y el quinto, tratan de las peleas en general. Uno es la controversia y la pendencia, es decir la contradicción, pelearse de forma de contradecir uno al otro en dichos y hechos; por pendencia entendemos el pelearse por simple animosidad, por el odio que uno tiene contra otro sin causas a veces aparentes. Esto así es en castellano.
En cuanto a la disensión, significa conocer la causa por la cual se está en desacuerdo. Disentir puede justificarse por una causa justa, en petición de los derechos ofendidos, que se han confiscado, derechos que se han quitado a otro y que uno defiende.
La controversia, el estado de contradicción continua al que algunas personas se dedican o están aficionadas, buscando siempre "el pelo en la leche" como se dice popularmente, es malo. Es posible que alguno de nosotros caiga con cierta frecuencia en ese tipo de vicios, pero es necesario superarlos. Porque la búsqueda de la perfección propia no debe implicar la perfección de otro, pero es frecuente que uno, por buscar su propia rectitud o perfección, esté pidiendo exactitud a otros, que se conduzcan igual a como uno mismo debería conducirse. Esta es realmente una ilusión en la que es muy fácil caer. Si uno busca su propia rectitud, perfección o exactitud, en realidad no debe atender a lo que hacen los demás, excepto que le pidan un consejo, o que vayan contra un derecho suyo, o que uno pueda enseñar algo cuando hay un oído atento.
El Profeta (BPDyC) señala a la pelea, a la pendencia, al odio mutuo y por cualquier motivo, no interesa si es justo o no, como la causa de la destrucción de los pueblos diciendo: "Ningún pueblo cayó en el error después de haber estado en la buena guía, sin que se hubiese entregado a la pendencia", es decir al odio mutuo". Por ejemplo, eso es lo que se vivió hasta ahora en la Argentina.
Y hay otros dichos de gente sabia, entre ellos este: “Nunca contrarío a un amigo mío porque, o bien debería desmentirlo, o bien debería encolerizarlo" es decir, debería hacerlo enojar, entonces prefiero no hacerlo. Pero ¿cómo no hacerlo? También hay condiciones al respecto, porque si se miente sobre Allah, sobre su Profeta (BPDyC), sobre los justos, si se insultan las cosas sagradas, si alguien me ataca injustamente y me injuria, ¿qué debo hacer en todos estos casos? Primero, si espero tener éxito en la defensa de, mi derecho, o de las cosas santas, no debo caer en varios errores, por ejemplo, como ya dijimos en ser un contradictor continuo. Porque estar en contra de todo continuamente anula mi derecho a defender algo justo y nadie nos va a hacer caso cuando debamos hablar para defender la verdad o la justicia. Segundo, debemos ser objetivos y si uno encuentra que otro dice la verdad, debe reconocerlo, no interesa si se trata de un enemigo. Esto pocos lo pueden hacer, reconocer la verdad en boca de alguien a quien uno detesta u odia. Tercero, no tener miedo a contradecir, con los mejores medios en principio, la falsedad y la mentira. La falsedad consiste en algo que puede tener error de parte de quien lo dice, y la mentira es algo que con intención se dice erróneamente, tratando de hacerlo pasar como verdad, para lograr algún beneficio. En tales casos, siempre que no se trate del Din, cuando una persona sea falsa o mentirosa, la primera medida es evitar a esa persona, no enfrentarse con ella, porque uno no es el juez de todo el mundo. No es debido ponernos en fiscal de la Nación, hay que evitar a los que dicen vanidades y mentiras y quedar a salvo de ellas. Cuarto, evitar a la gente que está en pendencia continua, no solamente al mentiroso y a los que dicen falsedad por ignorancia o por alguna otra causa, sino a los que sabemos que son pendencieros, que están siempre camorreando. Quinto, preguntar para informarse cuando uno no sabe, para evitar contradecir en base a lo que se ignora. Si alguien dice algo y uno no conoce del asunto, lo primero que tiene que hacer es preguntar sobre ello. Sexto, que la pregunta no sea con intención de pelear, porque hay también gente que pregunta para pelear, lo cual es muy habitual. Eso está muy mal, porque crea la disensión, la discordia, y en lo posible hay que evitarlo. Además, se debe ser amable, preguntar amablemente.
Por otra parte, hay ciertos vicios, como el de la gente que quiere salir ganando siempre en una discusión. Entonces, quiere acallar al otro con cualquier tipo de argumento, aunque se trate de una mentira, de una falsedad. Basta acallar al otro. Es muy característico de la gente que habla del deporte del fútbol, o de política, sin ningún fundamento. Siempre se presenta como una opinión que emiten, y en última instancia dicen, "bueno, la verdad no la tiene nadie", "esta es mi verdad". Entonces queda perdido todo tipo de posibilidad de llegar a algo seguro, porque si la verdad no la tiene nadie, nunca vamos a estar seguros de nada. Si la verdad existe en la medida en que algo es bueno, lo verdadero siempre es bueno, entonces es posible encontrar lo mejor, siempre, y entonces es posible decir una verdad, lo mejor para la gente. Pero ello solamente lo puede hacer la persona que no tiene una mera opinión, sino que tiene fundamentos cuando habla. Sobre cualquier tema se puede hablar con cierto fundamento, no macaneando, sin necesidad de acallar al prójimo. Una de las malas costumbres es no dejarlo hablar si alguien quiere decir algo. Hay que esperar que el otro termine, cuando ya tiene la palabra, para empezar uno a hablar. Si comienza a hablar sin darse cuenta que el otro está hablando, debe callarse y esperar que el otro termine.
En conclusión, todos estos males, de la pendencia, de la discordia, de la controversia, (tienen tantos nombres en castellano que es increíble, debe ser porque siempre los españoles estuvieron peleados). Tienen por base la soberbia, queriendo imponer conocimientos, merecimientos, o superioridad, atacando a otro, evidenciando que ese otro no sabe o no tiene ningún mérito. Estas son cosas que hay que evitar. Debemos respetar al otro en la medida en que sea una persona digna, aún cuando sea ignorante, mientras tienda hacia el bien. Todo tipo de enemistad lo único que trae es el odio entre la gente, el injuriarse mutuamente, el difamarse, y la única cura contra ello es que uno desista de su soberbia.
En cuanto a la disensión una es justificable, otra injustificable. La justificable es que la persona disienta teniendo algún derecho que reclamar, algo que defender y la injustificada es aquella en que la disensión, el desacuerdo sobre lo que sostiene cada contrincante, sea por pura enemistad, por odio y aborrecimiento mutuo, en lo cual el creyente no debe caer.
Dice el Sagrado Corán al respecto: "Decid a la gente el bien (o lo bello)". Y dice respecto del saludo, que es uno de los elementos vitales de la amistad: “Cuando seáis saludados con un saludo, saludad con uno mejor, o con el mismo". Si alguien nos dice: “Asalamu 'Alaikum", nosotros le debemos decir: "Ua Alaikum Salam", que es el mismo saludo, o agregar: "ua Rahmatulahi", o agregar todavía: "ua barakatu", que es el saludo más amplio, y eso evita la enemistad y el odio. Por eso Ibn Abbas dijo: “Si Faraón me dijese algo bueno, yo le respondería, o le replicaría con lo mismo". Y el Profeta (BPDyC) dijo lo siguiente: "La buena palabra es caridad", es decir un acto de bien que Allah va a remunerar.
Ual Hamdu lil-Lahi Rabbil Alamin ua bihi nastain, siervos de Allah, exaltemos a Allah, bendigamos al Profeta (BPDyC) y pidámosle a Allah Ta'ala que nos de la Bendición, la Misericordia y la Indulgencia para nosotros y para quienes nos acompañan, quienes colaboran con nosotros, quienes pertenecen a nuestra comunidad, y aquellos que adhieren a ella de algún modo. Bendigamos al Profeta en este día de Yumu'ah y pidámosle todo el bien para nosotros, para aquellos que nos aman, para aquellos a quienes amamos y para la comunidad del Profeta (BPDyC), donde se encuentren y quienes sean. Subhanna,,,
Luego creyentes aquí presentes, continuando con los vicios del habla.
SEXTO VICIO: LA PEDANTERÍA
Consiste en la verborragia, la
afectación, la rima (en lengua árabe), la locuacidad y el remilgo o
espaciosidad en el habla. Constituye una afectación abominada, pues es necesario
que uno se limite en todos los asuntos al objeto. Y el objeto del habla es
entender la materia de que se trata. Todo lo que esté más allá de esto es
artificio detestable.
No se considera de este modo el ornato de lo que se dice para
persuasión y advertencia, y la oratoria sin exageraciones ni extravagancias,
puesto que la habilidad y la elegancia en la expresión tienen su influencia en
ello.
SÉPTIMO VICIO: LA OBSCENIDAD, EL INSULTO Y LA GROSERÍA
Esto está condenado y es prohibido.
Constituye la fuente de la perversidad y de la vileza. Dijo el Profeta (BPDyC):
“El
creyente no es detractor ni ultrajador, ni maldecidor, ni indecente, ni
obsceno." Y también dijo:
“Allah, sin duda no ama al indecente, el abominador que escandaliza en las
calles."
El límite que se le pone a la obscenidad es meditar sobre las
cuestiones vituperables en las expresiones directas. La mayoría de tales
obscenidades tienen lugar en dichos sobre cohabitar y lo que se refiere a ello.
La gente corrupta tiene expresiones directas, obscenas, que usan al respecto, y
la gente de bien se aparta de ellas. Aún más (cuanto tienen que referirlas),
aluden indirectamente a ellas y las indican con signos y por otros nombres. Dijo
Ibn Al-Abbas, la Misericordia de Allah sea con él: "Allah es Viviente,
Generosísimo, recata y alegoriza. Simbolizó con la palabra "caricia" la
cohabitación". Y "acariciar", "tocar" y "acceder" son en el Sagrado Corán símil
de cohabitar, no constituyendo obscenidades.
Existen, también, expresiones indecentes cuya mención es condenable,
cuya mayoría se emplea en la injuria y el insulto. Todo aquello que resulta
vergonzoso es necesario no pronunciarlo directamente, porque ello es abominable.
El móvil para la indecencia es, o bien procurar injuriar a otro, o bien
el habitó que resulta de frecuentar a los corruptos, a la gente perversa y vil,
cuya costumbre es el insulto. Se cita que un beduino pidió al Mensajero de Allah
(BPDyC): "¡Aconséjame!" y él le respondió:
"¡Debes temer a Allah!, y si un hombre te ofende con algo que conoce de tí, no
debes injuriarlo con algo que conoces de él. Ello será un perjuicio para él y
una recompensa para ti. No insultes a nadie desde ahora". Y dijo el
Profeta (BPDyC):
"Una de las más grandes maldades es que la persona insulte a sus padres".
Le preguntaron sus compañeros: "¡Mensajero de Allah! ¿Cómo es posible que la
persona insulte a sus padres?". Respondió:
“Cuando insulta a los padres de otro, y éste otro insulta a sus padres".
OCTAVO VICIO: LA MALDICIÓN
Es condenable maldecir, sea a un
animal, a un mineral o a una persona. Dijo el Mensajero de Allah (BPDyC):
"El creyente no es maldecidor".
La maldición significa repugnar o echar, y el que Allah, exaltado sea,
aleje a alguien de Sí. Esto constituye una injuria, sólo posible en aquél que se
ha impuesto a sí mismo la condición de alejarse de Allah, Poderoso y Majestuoso,
y es solo por impiedad e injusticia. Maldecir a un corrupto conocido es
mayormente un peligro que se debe evitar, aún después de su muerte. Y todavía
más, ello resulta peor si la maldición acarrea un perjuicio para alguien vivo.
Similar a la maldición es la súplica por el mal de una persona.
NOVENO VICIO: EL CANTO Y LA POESÍA
Lo que de ellos está condenado es lo
que encierra algo prohibido, o invite a ello, como componer versos eróticos
acerca de los ojos (esto es habitual en los árabes), la sátira, la imitación de
las mujeres (en el canto), e incitar a una obscenidad. También unirse a la gente
libertina e impúdica, perder el tiempo en ello y cosas por el estilo. Lo que no
consista en esto es permitido. Ual Hamdu lil-Lahi Rabbil Alamin ua bihi
nastain...
Siervos de Allah, bendigamos al Profeta (BPDyC), agradezcamos a Allah
sus bienes y pidámosle el perdón por nuestras faltas y aprovechemos este día
para la súplica que es escuchada. Siervos de Allah bendigan al Profeta y
supliquen a Allah, yo pido el perdón de mis pecados y los vuestros;
SEGUNDA JUTBA
Luego, siervos de Allah aquí
presentes. Los hadices que hemos visto empiezan con la cuestión de la
pedantería, la verborragia, la afectación, el hablar en forma rimada, o en
castellano el pronunciar de una manera determinada las palabras, la locuacidad
y la artificiosidad, es decir el remilgo. Todo esto está detestado dentro del
Islam, porque no sirve al uso de la palabra. El uso de la palabra es para
referirse a algo determinado, y no para estar divagando con extravagancias, con
palabras rebuscadas, con cuestiones que no hacen ningún beneficio a lo que se
quiere expresar. La persona que tiene este vicio, la pedantería, como se llama
en general, quiere demostrar algo, pero en la medida en que lo quiere demostrar
no lo tiene. Por otra parte, todo ese artificio externo de verborragia lo aleja
del autoconocimiento que es el objetivo máximo a que debe llegar, porque en la
medida en que en vez de economizar crea imágenes fantasiosas, palabras
innecesarias, va confundiéndose más a sí mismo, y transmite esa confusión a los
demás. En realidad, si no estuviera confundido, no confundiría a los demás.
Por el contrario, el utilizar la buena expresión, el tratar de ser lo
más bello posible en ella, aunque con concisión, sin extravagancias, cuando esto
sirva para la persuasión y la advertencia de la gente, o en la oratoria, para
demostrar cosas importantes ello es muy elogiable dentro del Islam. La lengua
árabe además se adapta muy especialmente a la belleza en la expresión, y el que
la domina, ya este dominio por sí mismo le da una categoría más elevada
intelectualmente, una categoría espiritual más elevada al resto de la gente.
Sobre todo al que domina el arte de la poesía, se lo considera superior, y como
que ha demostrado mejores condiciones que el resto.
Pero hay algo que es quizás peor que la pedantería que es la
obscenidad, el insulto y la grosería en el habla. Estos es de gente vil, baja,
aunque resultan muy frecuentes en la calle, donde la gente por cualquier cosa se
insulta mútuamente. Esto constituye la fuente de la perversidad y de la vileza.
Dijo el Profeta (BPDyC):
“El creyente no es detractor, ni ultrajador, ni maldecidor, ni indecente, ni
obsceno." "Detractor" y "ultrajador" significan que no insulta y ofende a
otro, ni "maldecidor", que no está maldiciendo por cada circunstancia que lo
contraríe; "indecente", porque no habla palabras bajas, feas; "obsceno" porque
no se refiere a cosas que deben ser mencionadas solamente por necesidad y de
forma metafórica. Y también dijo (BPDyC):
“Allah, sin duda, no ama al indecente, al abominador que escandaliza en las
calles". Esto es muy frecuente entre nosotros y en todo Occidente.
"Indecente" es el que insulta sin motivo, por ejemplo ve a un amigo y lo
insulta, para elogiarlo, insulta por cualquier cosa. Si pide algo insulta a otro
por costumbre, cuando lo saluda lo hace con un insulto. Y hay quienes
escandalizan en las calles, gente sin ninguna vergüenza, que vocifera palabras
malas continuamente.
El remedio para esto es meditar qué cosas nos llevan a este maldito
vicio, y por otra parte en qué tema es más frecuente. Es más frecuente en lo que
respecta a la relación marital, a la cohabitación. Se usan imágenes de este tipo
de relación entre los sexos para aplicarlas a la gente, como cuando se acuerdan
de la madre de uno, hacen referencia a eso. Cuando en ciertos espectáculos
públicos insultan a una persona, siempre se hace referencia a aspectos sexuales
de los seres humanos. Los creyentes, por el contrario, nunca hacen alusión
directa a ese tema, sino a través de metáforas. Por eso Ibn Abbas, la
Misericordia de Allah sea con él, dijo: “Allah es Viviente, Generosísimo,
recata y alegoriza", es decir no dice directamente lo dice a través de una
metáfora. Y sigue Ibn Abbas: “Simbolizó con la palabra 'caricia' la
cohabitación". También en el Sagrado Corán aparecen otras palabras, como
"acariciar", "tocar", "acceder", etc., para lo mismo. Entonces, debemos aprender
de Allah ese tipo de expresiones metafóricas y simbólicas.
Otro tipo de expresiones obscenas son los insultos, y ello para
degradar, injuriar u ofender a otra persona, o porque alguien ya se acostumbró a
hablar de ese modo debido a que es amigo de gente corrupta, indecente y vil, y
lo hace inclusive en temas que nada tienen que ver con la ofensa y el insulto.
Recuerden lo que dijo el Profeta (BPDyC) a un beduino, cuando éste le pidió que
lo aconseje:
“¡Debes temer a Allah!". Este es el principio de todas las cosas para
todo, no solamente para dominar la lengua, para todas las cosas, si no hay temor
a Allah se cometen todo tipo de maldades. Y continúa el Profeta (BPDyC):
“Y si un hombre te ofende con algo que conoce de tí, no debes injuriarlo con
algo que conoces de él. Ello será un perjuicio para él y una recompensa para tí.
¡No insultes a nadie desde ahora!".
El Profeta (BPDyC), de ver nomás a una persona, la conocía y sabía cuál
era su defecto. Por eso, al beduino le aconseja algo que le sirve a él, y a
todos los que proceden como él. Ustedes podrán comprobar que cuando alguien le
pide un consejo al Profeta (BPDyC) a cada cual le dice otra cosa diferente, no a
todos les dice lo mismo. Porque él (BPDyC) tenía el conocimiento de cada persona
con sólo verla. Como dice el Sagrado Corán,
"los conocerás por su fisonomía y por las particularidades de su idioma".
Esto tiene que ver con lo que hablamos, porque Allah Ta'ala, exaltado sea, nos
enseña aquí que las personas se caracterizan, primero por su fisonomía, y
segundo por la forma de hablar. Pero no se refiere a la forma de hablar en
cuanto al estilo de una persona, o al dialecto que usa o a la tonada que tiene,
sino al contenido de lo que dice. Una persona corrupta siempre se viste como
corrupta, por ejemplo, es decir, al actuar como corrupto va adquiriendo una
fisonomía especial. Una persona perversa que no tiene una identidad propia como
hombre, si lo fuera, por estar pervertida sexualmente se reconoce por el rostro
que se le afemina. Además, va desarrollando un lenguaje propio de su perversión.
En fin, lo que necesitaba el beduino era un consejo para su mal y el Profeta
(BPDyC) le dijo que aún cuando conociera de otro algo malo, y ese otro lo
hubiese ofendido, él no debería difamarlo, ni insultarlo.
Dijo el Profeta (BPDyC): “Una
de las más grandes maldades es que la persona insulte a sus padres”. Le
preguntaron sorprendidos (hoy no tendrían por que sorprenderse tanto):
"¡Mensajero de Allah!, ¿cómo es posible que la persona insulte a sus padres?".
Para ellos, en esa época era imposible esa maldad pero hoy es común que la gente
insulte a sus padres. Inclusive se la pasan insultando a los padres. Y les
respondió (BPDyC):
"Cuando insulta a los padres de otro y este otro insulta a sus padres".
Quiere decir que uno al permitirse insultar a los padres de otro, permitió al
otro que le insulte a sus propios padres, e indirectamente él es el causante del
insulto a sus padres, y él es el que los insulta. Hoy ya no se necesita dar
tantas vueltas, la gente directamente va al grano y los insulta. Luego tenemos
el maldecir, hay gente que si pisa una baldosa floja, maldice, cuando le pasa
alguna contrariedad, por menos que sea, empieza a maldecir y a insultar. De esto
podemos saber si realmente una persona es creyente o no lo es.
Dijo el Profeta (BPDyC) como vimos antes:
"El creyente no es maldecidor", es decir no maldice a otro, cualquiera
sea. Maldecir es alejar a una cosa, o decir que está alejada de Allah. Aún a
alguien que uno sepa que es corrupto no se lo debe maldecir. Los únicos malditos
en el Islam, son el kafir, el impío y el zalim, el injusto, opresor o inicuo. Y
aún en tales casos, uno no esta obligado a maldecirlo, como se maldice a
Satanás, debe evitarlo. Más aún entonces al corrupto, ¿Quién es el corrupto?, ni
es kafir, ni es zalim, es el que se llama fasiq, el que exteriormente es
musulmán, cree en Allah y en Su Profeta (BPDyC) e inclusive a veces se lo puede
ver que hace el salat. Pero sabemos que bebe alcohol y que no tiene un
comportamiento ético, A tal persona no hay que maldecirla, y menos cuando la
maldición acarrea algún perjuicio para otro, como por ejemplo sus hijos o su
familia.
Y una de las cosas muy graves es maldecir o pedir el daño en el du'a
(en la súplica) para la gente con quien uno está enemistado. Sobre esto hay
excepciones, por ejemplo se puede pedir el castigo para los impíos, que Allah
los castigue por su mala conducta.
Y por último, otro vicio es el de invitar a través de la palabra a lo
que está prohibido o es malo, como en general lo hacen las canciones actuales de
moda. La sátira, imitar a las mujeres, incitar a obscenidades a través de
canciones, poesías, etc. utilizando la belleza, el buen decir. Todo ello es
perversión, y forma parte de los vicios del habla. Y lógicamente no se debe
seguir a la gente libertina, perder el tiempo con ellos, en cafés, en boliches,
en todas las estupideces que ellos hacen, porque eso acarrea justamente lo
obsceno.
Dijo el Profeta (B.P.D.):
“Habrá en mi comunidad sin duda gente que haga lícito fornicar y el adulterio,
la seda y los instrumentos musicales".
Siervos de Allah. Lo más importante de todo esto es la purificación de
la persona, es decir que desde lo más externo a lo más interno uno se purifique,
se perfeccione. Allah ama a los que se purifican, como dice el Sagrado Corán.
"Allah ama a los benevolentes y ama a los que se purifican"
(o buscan la purificación). Lo más elemental a purificar, y lo que a veces
resulta muy costoso hacerlo es la lengua, porque desde pequeños la cultura impía
nos acostumbra a insultar, a hablar mal, a decir groserías. Entonces, la
advertencia es vigilar esto y tratar de reducirlo al mínimo. Los temperamentos
más inclinados a la ira insultan más, los menos inclinados a la ira menos, y
tienen trabajo más fácil. Pero cuando el trabajo es más difícil, no es porque
uno esté más condenado, sino que puede ser más premiado. Vean siempre las cosas
por su lado positivo, no en forma negativa. El que está más inclinado y es más
probado, ese es el que va a recibir más premio, no el que por naturaleza se ve
inclinado a la moderación, sino el que es más probado.
Du'a
Al Hamdu lil-Lahi Rabbil Alamin ua bihi nastaín... Vamos a hacer un du'a para que Allah Ta'ala, exaltado sea, nos de, por el Profeta (BPDyC) la Bendición, la Misericordia y la Indulgencia. Agradezcamos todos los bienes que recibimos de El y pidámosle todo perdón para nosotros, para todos los musulmanes y para todos los hombres sinceros de la tierra. Subhana...
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